Iniciado en 2015, busca alcanzar un rendimiento técnico del 80%, recuperando 75 hectómetros cúbicos (hm3) de agua potable al año, el consumo equivalente a una población de más de 1.000.000 de habitantes.

El Plan de Eficiencia Hidráulica que está desarrollando el Grupo Aguas, involucra tanto el proceso de transporte como el de distribución del agua potable. Dentro del proceso de transporte, el proyecto involucra 70 kilómetros de acueductos, 48 kilómetros de aducciones, 230 kilómetros de impulsiones y 1.350 kilómetros de alimentadoras. Por otra parte, se incluyen dentro del plan los 240 estanques de almacenamiento de la compañía.

Por su parte, en la etapa de distribución del agua potable, se consideran los 13.000 kilómetros de red de distribución, los arranques (que superan el millón trescientos mil), las 71.300 válvulas de red y los 24.500 grifos distribuidos en la Región Metropolitana. Para alcanzar la meta, se implementarán también en un período de seis años, las siguientes medidas de eficiencia hidráulica:

  • Construcción: Incluye los servicios de ingeniería, suministro de equipos, ejecución de obras y la puesta en marcha de toda la infraestructura.
  • Explotación y operación: Incluye por una parte, la implementación de actividades de detección y reparación de fugas, incorporando la microsectorización dinámica y la búsqueda de fugas con gas, como herramientas nuevas al grupo, y por otra, la gestión de presiones, incorporando 620 estaciones reguladoras adicionales a las existentes, todas con telemetría para monitoreo a distancia desde el Centro de Control Operativo (CCO).
  • Pérdida Comercial: Incluye el cambio de un alto porcentaje de contadores y la búsqueda sistemática del uso fraudulento del servicio.


Plan obras de seguridad

El plan considera la construcción de 8 estanques de reserva de agua potable con una capacidad de 54.000 metros cúbicos, que se ubicarían en la zona precordillerana. Así mismo incluye la construcción de nuevos pozos con una capacidad de 400 litros por segundo en las comunas de Pedro Aguirre Cerda y Lo Espejo, y en la habilitación de 13 pozos de emergencia con una capacidad de producir 500 litros por segundo en las comunas de Conchalí, Independencia y Recoleta. La inversión se estima en $15.000 millones.

Paralelamente, Aguas Andinas tramitó en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) un segundo plan obras de seguridad llamado Estanque Pirque, que contendrá nuevas reservas de agua que triplicarán las horas de suministro. Esto significará elevar a 32 horas la autonomía del sistema cuando ocurran fenómenos que impidan la captación de agua del río Maipo. Las obras estarán operativas en 2019 y representan una inversión de más de $60.000 millones.

Plan continuidad del negocio

Aguas Andinas desarrolló en 2016 un plan de continuidad de negocio que guíe el actuar de la compañía frente a un episodio de aumento en la turbiedad en la cuenca alta del río Maipo.

Este plan, además de ser una hoja de ruta que asegure la máxima coordinación y coherencia entre los distintos planes operativos -que entran en funcionamiento cuando la compañía se enfrenta a un episodio de alta turbiedad- define las funciones y responsabilidades de cada uno de los departamentos, proporcionando un mayor grado de control sobre las decisiones clave que se deben tomar durante el manejo de la crisis.

Identificación puntos críticos afectados por lluvias

Desde hace años, y como parte de la gestión habitual de la compañía, se desarrollan acciones específicas para mitigar el impacto que provocan las lluvias en el servicio de recolección y disposición de aguas servidas. Del mismo modo, respecto de las condiciones de crecida natural de los cursos de agua, también se adoptan medidas para mitigar daños en las captaciones, con el objetivo de evitar discontinuidades en el abastecimiento de agua potable.

El Programa Anual de Mantenimiento Preventivo de la Red de Recolección incluye puntos críticos que, de acuerdo a la experiencia, generan problemas operativos en situaciones de alta pluviosidad. Estos puntos pueden ser tanto colectores como plantas elevadoras de aguas servidas (PEAS). Dentro del programa, se contemplan acciones tales como la disposición de inspectores en terreno para el monitoreo previo y durante la lluvia, la instalación de obturadores de uniones domiciliarias (UD) en los casos más críticos, la disposición de sacos de arena para la canalización de escurrimientos superficiales y de bombas de agotamiento, generadores, mangueras, aspiradoras industriales y compresores para obturadores.

Además, el programa de Limpieza Preventiva de Rejas y Fosos de Aspiración permite minimizar el riesgo en el caso de las PEAS.